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El Supremo frena al funcionario que quiere volver a opositar a su plaza

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¿ Es posible que alguien con plaza en propiedad sea admitido a un procedimiento selectivo para consolidación de idénticas plazas?,¿ podría un Catedrático optar a una Cátedra del mismo cuerpo y perfil de su propia Universidad para evitar que alguien de otra Escuela aterrice en el territorio propio?, ¿ qué sucede si un flamante funcionario con el temario dominado se presentase una y otra vez a las oposiciones por pura vanagloria?…

En otras palabras,¿ es requisito negativo de participación en las oposiciones o concursos para obtener una plaza, que los aspirantes no pertenezcan con anterioridad al mismo?.

Lo cierto es que la Ley no dice nada porque parte de la buena fe de los ciudadanos y piensa que nadie en su sano juicio teniendo ganada una plaza se presentaría a examinarse para otra idéntica.

Sin embargo, la realidad es muy rica y la malicia puede llevar a extremos insólitos y hacer realidad una variante de la fábula del perro del hortelano que ni come, ni deja comer a su hermano. Veremos la solución de la mano de una recientísima sentencia del Tribunal Supremo.

 1. La cuestión ya fue tratada hace casi veinte años con ocasión de la admisión en la Universidad de Oviedo de un profesor titular que se presentó a otra plaza de profesor titular del mismo área de conocimiento, Departamento y Centro, con la finalidad velada de impedir que un…

admitidos en procedimiento selectivo

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Quince cosas que no debe decir ningún alto cargo a ningún funcionario

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MUY BUENO…LEEDLO Y NO OS DEFRAUDARÁ

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Lo habitual es que autoridades y funcionarios,  al tirar ambos del pesado cargo de la Administración Pública, mantengan una relación fluida, que unos casos será cordial y armoniosa y en otros mas fría e impersonal. Ahora bien, manejando cifras grosso modo, nos encontramos con dos millones de funcionarios gobernados por unos treinta mil altos cargos, que deciden sobre dos millones de expedientes anuales, lo que da lugar a tensiones o desencuentros en que el político (coronado como autoridad o alto cargo) pierde los papeles y comete el error de decir lo que no debe al funcionario.

La especialidad de la relación entre funcionario y autoridad, que la distingue de la relación entre un jefe y un empleado de empresa privada,  deriva de su diferente posición y visión de la Administración pública, que por lo general podemos simplificar o caricaturizar así: el político tiene por metas fines políticos; el funcionario se ocupa del camino  y la gestión; el político debe su cargo al partido y el funcionario a un procedimiento selectivo bajo mérito y capacidad; el político estrena el cargo  con fecha de caducidad y el funcionario ocupa su puesto con estabilidad; el político desconoce la normativa pública y el funcionario conoce las consecuencias de incumplirla; el político considera el cargo como un escenario mediático para cosechar votos y el funcionario trabaja discretamente tras las bambalinas; el político novicio suele entrar como un caballo en una cacharrería y el funcionario novicio cree con fanatismo en la Administración transparente, imparcial y eficaz; el político veterano se ha convertido en zorro astuto y el funcionario veterano en tranquilo erizo. Pero sobre todo, en mayor o menor medida (directa o indirectamente), el alto cargo es señor de haciendas y vidas burocráticas, y especialmente del futuro profesional del funcionario.

Pues bien, por lo que conozco de la pecera burocrática aquí va la lista de las quince torpezas mas comunes en los malos políticos que han sido investidos como directivos públicos. Aunque ya me ocupé con anterioridad de los altos cargos públicos inspirados en el cine, ahora la perspectiva va referida exclusivamente a aquéllas frases que puestas en boca de un alto cargo y escuchadas por un funcionario, provocan zozobra y malestar que éste no merece. Lógicamente se refieren a supuestos de funcionarios que trabajan en niveles próximos al contacto con los altos cargos. Pasen y vean.

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http://contencioso.es/2013/10/25/quince-cosas-que-no-debe-decir-ningun-alto-cargo-a-ningun-funcionario/