“El abogado os llamará, no os preocupéis”

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Once de la mañana. Una mujer mayor con abrigo marrón claro y gafas entra en la Jefatura de la Policía Nacional acompañada de un hombre. Los dos vienen a recoger los 56.150 euros perdidos por la hija de esta señora la madrugada del jueves en la calle Emperatriz Eugenia, a la altura del portal número 8 de esta calle.

Veinte minutos después aparecen por la jefatura dos agentes de la Policía Local con un neceser de color blanco y una cartera de color rojo con los 56.150 euros extraviados. El grupo de jóvenes que se encontraron con el dinero también acuden a la jefatura, aunque se quedan fuera de las dependencias policiales, con la intención de conocer a la dueña del dinero, en este caso a la madre, porque la propietaria de los 56.106 euros se encuentra ingresada en un hospital siguiendo un tratamiento por una patología que sufre. Todos los jóvenes allí congregados esperaban algún gesto efusivo de agradecimiento que fuera acompañado con una gratificación económica. Pero su gozo en un pozo. Salvo dos ellos, el resto está en paro y todos tuvieron tiempo de soñar si con el dinero encontrado efectuaban un viaje al extranjero y se financiaban un máster. Todo quedó en un sueño.

La mujer salió por la puerta de la jefatura con el dinero y allí se topó con el grupo de jóvenes que se encontraron en la calle los 56.106 euros. «Muchas gracias por haber devuelto el dinero. Yo soy la madre de quien lo perdió. Ella estaba fatal por su enfermedad, salió a la calle muy aturdida buscando un sitio para comprar algo de comida. Ahora mismo está en el hospital. No os preocupéis, el abogado nuestro se pondrá en contacto con el de vosotros».

El Código Civil obliga a quienes extravían cantidades de dinero inferiores a los 12 euros a gratificar con un 10% a quien lo encuentra y devuelve; y con la veinteava parte del montante económico hallado cuando excede de los doce euros. Es decir, en este caso el grupo de jóvenes, todos de Salobreña salvo dos de Granada, recibirán, según el artículo 615 del Código Civil, un máximo de 2.805 euros correspondientes a esa vigésima parte del dinero encontrado en la calle.

Los jóvenes que ayer se encontraron con la madre de la dueña del dinero tenían un sabor agridulce. «En principio nos vimos con 56.106 euros en la mano, después para tranquilidad nuestra decidimos devolverlo, sobre todo pensando en el daño que se podía hacer a la persona que lo perdió. De todas formas, pensamos que recibir 5.600 euros de gratificación no estaba mal, pero ya vamos por los 2.800 euros y al final hasta nos va a costar el dinero», comentó ayer uno de los jóvenes congregados en la puerta de la jefatura. «Yo llevo cuatro días subiendo de Almuñécar a Granada para todo este lío y a mí me está costando el dinero», advirtió uno de ellos, el único varón que sí tiene trabajo de cajero en un supermercado de la ciudad sexitana,un trabajo donde no hacen falta sus estudios universitarios.

'El abogado os llamará, no os preocupéis'

La madre de la dueña del dinero y su acompañante (izda.), junto a los jóvenes que se encontraron el dinero. :: RAMÓN L. PÉREZ

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Esta historia ha dado la vuelta al país y a parte del extranjero. Un periódico japonés contactó ayer con IDEAL para conocer la historia y tratar de localizar a los jóvenes que hallaron el dinero. Televisiones, diarios de papel o digitales, emisoras de radio, redes sociales… el tema ha dado mucho que hablar porque es inusual que en estos tiempos un grupo de ocho jóvenes con estudios universitarios y en paro, más otros dos con empleos precarios, se encuentren en la calle con 56.106 euros y decidan devolverlos. La crisis y el paro no impidieron a este grupo de chavales anteponer su honestidad para depositar el neceser en la oficina de Objetos Perdidos.

Ellos ironizaron ayer por la mañana con esta situación. Aunque no se arrepienten de lo hecho, al menos la mayoría, sí mantienen el sueño de seguir haciendo ese viaje y de financiarse un máster. «Incluso estaríamos agradecidos si alguien nos brinda un trabajo de lo nuestro. Honestidad creo que hemos demostrado de sobra».

En Granada, una escuela privada ha lanzado mensajes por las redes sociales para intentar localizar a estos jóvenes y pagarles un máster. Al menos, eso es lo que anuncian en unos carteles. Los jóvenes se encuentran con un sabor agridulce… al menos, de momento.

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